¿Tiene que pagar la ciudadanía las deudas de sus políticos?

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Este artículo fue publicado en dos partes en United Explanations el 11 y 12 de diciembre:

 

El concepto de deuda odiosa y sus antecedentes

La deuda ilegítima u odiosa es una noción de Derecho internacional que últimamente hemos visto relacionada con la situación financiera de España y en general, de los países de Europa más endeudados como Irlanda, Grecia y Portugal. Pero, ¿en qué consiste exactamente?

Se trata de una teoría jurídica que sostiene que la deuda nacional en la que incurre un régimen para propósitos contrarios a los intereses de la propia nación y sus ciudadanos, no debería ser exigible. De acuerdo con esta doctrina, una deuda considerada ilegítima sólo se podría requerir de manera personal a quien la contrajo, y por tanto, el estado que representase no tendría que hacerse responsable de la misma. En estos casos, se considera que los prestatarios han actuado de mala voluntad y a sabiendas del daño ocasionado, lo cual es suficiente para que estos contratos sean nulos legalmente.

Alexander Sack fue el encargado de formalizar esta teoría, y resumió las 3 particularidades que nos sirven para identificar una deuda odiosa:

  • El gobierno del país recibe un préstamo sin el conocimiento ni la aprobación de los ciudadanos.
  • El préstamo se destina a actividades no beneficiosas para el pueblo.
  • Aunque el prestamista está informado de la situación descrita en los puntos anteriores concede el préstamo -normalmente por el alto interés que recibirá-.

Esta doctrina ha sido utilizada como herramienta económica y política en multitud de ocasiones a lo largo de la historia, aunque como veremos, aplicada con distinta fortuna y de desigual manera en función de la posición de la nación que intenta hacer uso de la misma.

Mapa porcentaje deuda pública sobre el PIB, datos 2007 [Fuente: Wikipedia]

Mapa porcentaje deuda pública sobre el PIB, datos 2007 [Fuente: Wikipedia]

Veamos algunos ejemplos de deuda odiosa

Se tiene constancia de numerosas anulaciones generalizadas de deuda en Mesopotamia desde el milenio III a.C. La piedra de Rosetta refleja que también el Egipto de los faraones tenía por tradición liberar al pueblo de sus deudas. Estas políticas solían aplicarse en respuesta al excesivo poder de los acreedores, derivado de intereses desproporcionados y condiciones abusivas. Ocasiones en las que la devolución de la deuda se consideraba imposible en la práctica, no sólo por tratarse de cantidades desmedidas, sino porque su devolución habría generado una merma importante en el capital humano y productivo de la población que afronta estas deudas. Así que muchas de estas condonaciones eran producto de la necesidad que los gobernantes tenían de disponer de su pueblo en plenas condiciones para, por ejemplo, recaudar impuestos o reclutar soldados.

Ya en el s. XIX, José de San Martín proclamó que el pueblo del Perú no debía de pagar su deuda colonial, cuyos fondos fueron usados para apoyar al Virreinato y en contra de sus habitantes. Pedro I de Brasil (posteriormente IV de Portugal) en 1832 se negó a pagar la deuda en la que incurrió su hermano Miguel de Braganza con banqueros extranjeros siendo este último rey de Portugal, aludiendo a que los acreedores sabían que Miguel no era el heredero legítimo. Sucesos similares se dieron en México (1867) con la deuda contraída por el rey Maximiliano I, en Cuba (1898) con la deuda contraída con España, o en Costa Rica (1923) con la deuda en la que incurre su presidente Tinoco Granados; todas estas obligaciones fueron impagadas por servir a los intereses personales de sus gobernantes en lugar de a los intereses de la nación.

Acuerdos Londres

Acuerdo de Londres sobre la deuda alemana en 1953
[Fuente: Wikipedia]

La quita de deuda más famosa realizada en Europa la llevaron a cabo Estados Unidos, Reino Unido y Francia a la República Federal Alemana (RFA) por la deuda generada en el periodo anterior a la Segunda Guerra Mundial. Las deudas privadas de la RFA se redujeron en un 62% tal y como se acordó en Londres en 1953. 

En lo que llevamos de siglo ya hemos presenciado algún que otro caso. Argentina tras el corralito en 2001, ante la imposibilidad de hacer frente a su deuda externa, abrió una investigación que concluyó que su sistema financiero fue manipulado por determinados bancos extranjeros y multinacionales, entre otras cosas, para lavar dinero y saquear recursos y activos. Esta investigación derivó en la mayor suspensión de pagos de un Estado en la historia y la renegociación de las condiciones de pago.

Estados Unidos forzó a Francia y Rusia en 2003 a admitir una reducción del 80% de la deuda iraquí, de la cual eran sus principales acreedores, con la condición de estos de que no fuese nombrado el concepto de deuda odiosa. Este dato nos da una idea del temor que tienen muchos estados acreedores a que se popularice este concepto.

El presidente de Ecuador, Rafael Correa [Fuente: Wikipedia]

El presidente de Ecuador, Rafael Correa [Fuente: Wikipedia]

En Ecuador en 2008, al principio de la presidencia de Correa y tras destinar más del 50% de los recursos del estado al pago de la deuda externa, se hizo un estudio pormenorizado de su procedencia, concluyendo que gran parte de la misma era ilegítima. Se anunció una quita del 70% en bonos de deuda pública, y los mercados acreedores respondieron vendiendo estos títulos a precios muy por debajo de su valor. El gobierno de Correa aprovechó para comprar en secreto parte de estos bonos, lo que le sirvió para reducir considerablemente su deuda real y los intereses a pagar a futuro. 

El caso más reciente se dio en Haití, como consecuencia del terremoto de 2010. La comunidad internacional condonó la enorme deuda externa ante la imposibilidad de recuperar la suma prestada, ya que además se dispuso para el enriquecimiento personal de la familia Duvalier.

Hay que tener en cuenta que, por regla general, la nación que decide condenar una deuda unilateralmente, sufre a cambio en mayor o menor medida un cierto aislamiento internacional como forma de presión, al menos en un primer momento. Pero esta medida sólo se suele poner en práctica en casos extremos de corrupción o de imposibilidad de pago, por lo que, una vez aceptado que la nación prestataria no va a poder afrontar la devolución, los acreedores internacionales intentarán llegar a un acuerdo para recuperar la parte que se haya renegociado devolver. Algunos de los casos anteriores se llevaron a cabo sin apenas respaldo exterior, y en todo caso, ha resultado en un tremendo alivio para las finanzas del estado.

Se suele comparar la doctrina de la deuda ilegítima con el concepto de nulidad de los contratos firmados bajo coacción, ya que en ambos casos, el ciudadano y la nación estarían indefensos antes los desmanes de aquella o aquellas personas que se aprovecharon de estos acuerdos.

Por supuesto, cuanto más favorable sea la posición de poder de una nación, más apoyo internacional recibirá para forzar o evitar una declaración de deuda odiosa. Existen también numerosos casos reclamados y no satisfechos de deuda odiosa. Muchas de estas reclamaciones proceden de países con regímenes totalitarios, -como el caso de Túnez contra los préstamos concedidos a Ben Alí durante los 23 años que estuvo en el poder, y cuyos fondos destinó a su enriquecimiento personal- o de un buen número de naciones del Tercer Mundo. Pero recientemente han surgido demandas de anulación de deuda desde países europeos como respuesta a las exigencias de austeridad a los estados por parte de organismos como el FMI y el BCE. Estos son los casos principalmente de Irlanda, Portugal, Grecia y España.

En estas naciones, organizaciones de todo tipo han solicitado la auditoría de los préstamos solicitados y total transparencia sobre la utilización de estos fondos, así como la declaración de toda deuda que cumpla las condiciones antes enunciadas, como odiosa. Esta opción se propone como alternativa a los recortes draconianos que continúan realizando los gobiernos de estos países con tal de no retrasarse en el pago de la deuda y sus intereses.

Soluciones ante el descontrol de la deuda española

Protestas solicitando un referéndum para esclarecer la deuda odiosa [Fuente: spainrevolution.com]

Protestas solicitando un referéndum para esclarecer la deuda odiosa [Fuente: spainrevolution.com]

En el caso de España, la ciudadanía ha considerado especialmente injusto el despilfarro del que han hecho gala muchos políticos a la hora de gestionar el erario público. Pero la gota que ha colmado el vaso ha sido el tratamiento que ha dado el gobierno a ciertas deudas privadas, especialmente la de las cajas de ahorro y entidades bancarias, que han sido “rescatadas”, o lo que es lo mismo, el estado ha intervenido con dinero público para evitar su quiebra.

Y no es de extrañar el descontento generalizado, ya que desde el punto de vista económico, la aplicación de este tipo de inyecciones de capital público se puede entender como una especie de socialismo para banqueros fracasados. Una nacionalización de la banca, pero sin que pase a pertenecer al estado el ente adquirido, quedando en las mismas manos que provocaron el descalabro. Se socializan las pérdidas de entidades cuyos beneficios en épocas mejores engordaron los bolsillos de sus accionistas.
[Fuente: Gurusblog]

[Fuente: Gurusblog]

Esta opinión ha salido reforzada al conocer que buena parte de los supuestos préstamos directos (hasta el momento, 36.000 millones de euros de un total de 52.000, o 59.000 según otros cálculos) se han entregado a la banca a fondo perdido, es decir, jamás va a retornar a las arcas públicas.

Además de estos rescates, el importe total de las ayudas a la banca no estaría del todo claro (hay un baile de números considerable dependiendo de la fuente), debido en buena parte al ocultismo del gobierno y lo enrevesado de algunas fórmulas de rescate. Como dato, un informe del FMI de julio de este año cifra el total de ayudas del estado español al sector bancario en 246.000 millones de euros desde el 2009 (aunque también existen cálculos mucho más abultados). Es difícil saber qué cantidad de estas ayudas se convierte en deuda pública, pero algunos análisis consideran que, hasta el momento, puede alcanzar la suma de 138.000 millones, equivalente a un 13% del PIB nacional.

El condescendiente trato brindado por el gobierno al sobre-endeudamiento del sector bancario, contrasta con la dureza que emplean las fuerzas de seguridad del estado cuando los entes rescatados hacen efectivas las cláusulas hipotecarias en respuesta a los impagos.El drama de los desahucios no es uno de tantos, ya que afecta de manera negativa y muy directa a la percepción ciudadana de las políticas del gobierno, puesto que el actor principal (la banca) es el mismo que ha recibido ingentes cantidades de dinero público sin el consentimiento de los ciudadanos.

La clase política española ha jugado un papel fundamental en el derroche que ha llevado a la economía al punto donde está. En España la deuda privada supera con mucho margen a la pública. El problema es que buena parte de esta deuda privada pertenece a las cajas de ahorros. Y las
cajas han sido instrumentos financieros manejados a su antojo por políticos y caciques locales, financiando proyectos nefastos e imposibles que han provocado enormes agujeros en los presupuestos públicos.


Encontramos ejemplos de este tipo de megaproyectos fracasados en prácticamente todas las regiones del país: el aeropuerto de Castellón, la “ciudad fantasma” de Seseña, las numerosas y
arruinadas construcciones de Calatrava
, la expo del agua en Zaragoza, el circuito de Fórmula 1 de Valencia, la celebración de la Copa América, la Caja Mágica, las candidaturas olímpicas de la ciudad de Madrid… y estos son sólo algunos de los ejemplos de despilfarro más mediáticos por sus dimensiones económicas y sociales. En la wiki del movimiento 15M, podemos encontrar una recopilación de otros muchos gastos innecesarios y excesivos. Algunas de estas obras faraónicas además están relacionadas con tramas de corrupción, como es el caso del pabellón Palma Arena.

El (des)control de las cajas, el boom de la construcción y las redes clientelares regionales han creado un caldo de cultivo perfecto para la generalización de la corrupción política y empresarial. Estas redes han sido decisivas a la hora de dilatar la burbuja inmobiliaria y forzar su pinchazo.

[Fuente: eduardogarzon.net]

[Fuente: eduardogarzon.net]

Llegados a este punto, nos preguntamos: ¿cumple España con los 3 condicionantes necesarios para declarar su deuda ilegitima?

La economía española ha basado su crecimiento durante su “época dorada” en aumentar descontroladamente su nivel de deuda. Muchos de los ejemplos de gasto desmedido enumerados anteriormente cuadran fácilmente y sin mayor análisis con los requisitos para considerar su financiación ilegítima. Ni respondían a una necesidad, ni se llevaron a cabo con la aprobación de quien finalmente ha soportado los costes, la ciudadanía

Los acreedores de la deuda pública, en un 95% entidades financieras nacionales y extranjeras, eran conscientes del estado de endeudamiento de las administraciones prestatarias y del uso que se iba a hacer de estos fondos. Además hay que tener en cuenta que el dinero prestado por estas entidades, lo han recibido a su vez del BCE, un organismo público, con tipos de interés extremadamente favorables.

Entre tanto, las arcas españolas han presupuestado para 2014 el pago de 37.000 millones de euros tan solo para liquidar intereses de deuda pública. Una deuda que alcanzará el 100% del PIB el año próximo (máximos históricos), en gran medida gracias al traspaso de deuda privada a deuda pública llevada a cabo por los gobiernos de Zapatero y Rajoy (en 2007 estaba en torno al 44%).

¿Qué hacemos?

El libro recientemente publicado “¿Qué hacemos con la deuda?”, nos ayuda a comprender el escenario real de crisis de deuda y las posibles soluciones a adoptar. En una interesante entrevista, Bibiana Medialdea, economista y coautora de este trabajo, defiende una auditoría ciudadana pormenorizada que nos permita diferenciar con la mayor exactitud posible la cantidad de deuda pública que se puede considerar odiosa. Aunque la casuística en este tipo de procesos es muy variada, según podemos leer en la entrevista, tendríamos algunas características comunes a todos ellos. En primer lugar, aunque resulte obvio, si se habla de impago, es porque la parte deudora no puede pagar.

Por otro lado, en función del acuerdo al que se llegue, el resultado del impago puede ser muy diferente. Y finalmente, como puntualizábamos en la primera parte del artículo, la correlación de fuerzas entre estados va a ser determinante en el reparto de pérdidas.
Comedor popular “Er Banco Güeno” situado en una antigua entidad financiera  [Fuente: anticapitalistes.net]

Comedor popular “Er Banco Güeno” situado en una antigua entidad financiera
[Fuente: anticapitalistes.net]

Una crisis de deuda siempre implica algún tipo de impago, por lo que aquello que estaría por decidir no es si se impaga o no, si no cómo se reparten las consecuencias de esas quitas. Además de auditorías a todos los niveles (desde local a nacional) que favorezcan una quita de deuda, Medialdea considera esencial una revisión de las políticas económicas emprendidas para salvar esta situación. El gobierno español ha centrado sus esfuerzos en cumplir con el objetivo de déficit impuesto por la troika y en conservar los beneficios (o evitar las pérdidas) de las grandes corporaciones, en detrimento de los servicios sociales básicos y el crecimiento económico basado en la intervención del estado para fomentar la creación de empleo. Esta decisión nos ha sumergido en un bache económico aún más profundo, a la vez que ha despojado a la ciudadanía de su capacidad de decisión.

Aunque hubiese una voluntad política, los elevados niveles de deuda limitan considerablemente los alcances de las políticas económicas destinadas a la recuperación. Por esta razón, cada vez son más los agentes sociales que reclaman una auditoría ciudadana en España como la solución más justa. Movimientos ciudadanos de todo tipo, como ATTAC, 15MpaRato o la Plataforma de Auditoría Ciudadana de la Deuda, así como algunas organizaciones políticas, como Izquierda Unida o Compromís se han mostrado favorables a esta alternativa, y en muchos casos continúan presionando
para auditar la deuda pública y renegociar lo que corresponda. En el trasfondo de esta discusión está la cuestión de hasta qué punto las obligaciones de deudas contraídas por un estado han de ponerse por encima de la soberanía de su pueblo y el bienestar de las personas. Los ciudadanos deberíamos poder ser partícipes de las decisiones de gasto público, puesto que la administración del mismo representa una parte importante de la soberanía de la que
supuestamente disfrutamos.


Foto de portada: War of wealth bank run [Fuente: Wikipedia]
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Cómo manipular la realidad para que tu ideología no sufra

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El tratamiento de la muerte de Mandela por parte de algún medio me tiene algo intrigado. 

No hay duda de que Mandela fue un luchador, una persona que se sacrificó en busca de la igualdad social. Simpatizaba profundamente con los ideales comunistas. De hecho, uno de sus principales valedores fue Fidel Castro.

Nelson Mandela también hizo uso de la lucha armada para enterrar la discriminación racial. En su lucha por los derechos civiles se sirvió de la violencia para responder al monopolio de la misma que ejercía el estado sudafricano. Recordemos que hasta 2008, Mandela estaba incluido en la lista oficial de terroristas de EE.UU. El discurso oficial reza que, durante su estancia en prisión, abandonó la convicción de que la lucha armada sería de utilidad para llegar a ese ideal de igualdad. La realidad es que cuando comenzó su actividad política, defendió el uso de acciones de protesta y desobediencia civil pacíficas. Sólo se sumó a la resistencia armada después de la Masacre de Sharpeville en 1960.
 
No es el objeto de esta reflexión discutir sobre la conveniencia del uso de la violencia para combatir otra violencia, o el monopolio de la misma, simplemente reflexionar sobre el tratamiento que se ha dado a su figura después de su muerte.   

Los medios nacionales e internacionales, de izquierdas o derechas, coinciden en ensalzar la figura de Nelson Mandela


El problema viene cuando eres un medio, persona u organización de derechas, y tienes que alabar la lucha de Mandela por los derechos civiles y contra el apartheid (entiendo que por corrección política), mientras que tu argumentario se basa en sacar réditos del discurso anti-terrorista oficial, y defiendes a capa y espada la cadena perpetua para aquellas personas que consideren la lucha armada contra un régimen represivo. Este tipo de medios, personas u organizaciones, que mientras elogian la figura de Mandela, piden la aplicación de la infame (jurídicamente hablando) doctrina Parot, o promulgan leyes para represaliar desproporcionadamente cualquier tipo de protesta (como es la Ley de Seguridad Ciudadana desarrollada por el PP). 

Esta lógica te puede llevar a escribir titulares tan ridículos como el que hemos leído hoy en La Razón, en el que nos dan a entender que el mayor mérito de Mandela a lo largo de su dilatada y movida trayectoria, ha sido llevar a su país el mundial de fútbol. Nivelazo.
 
Y si creías que no se podía caer más bajo, atento al artículo de Cesar Vidal en este mismo diario, en el que culpa del apartheid en Sudáfrica a…(redoble) ¿lo adivináis? ¡¡Al propio Nelson Mandela!! (ver penúltimo tweet, abajo). Esto sí que es un gran ejemplo de cómo manipular la realidad para que tu ideología no sufra.
 
En definitiva, era sólo una reflexión. ¿Cómo pueden vivir (intelectualmente) con estas inconsistencias? ¿Serán conscientes de ellas?
 
Sólo algunos ejemplos de este debate encontrados en Twitter:


Descanse en paz Nelson Mandela.

El techo de deuda y la intervención en Siria

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¿Cómo
pretende financiar Estados Unidos una posible intervención?



La
posible intervención de EE.UU. en Siria, que parecía inminente hasta hace unas
semanas, se ha convertido en un tema de obligado análisis.

A
pesar de las dudas expuestas por algunas personalidades como el profesor y
politólogo belga Pierre Piccinin sobre la
autoría del ataque con agentes químicos
, y
pese a la aceptación por parte del gobierno sirio de la propuesta de Rusia de poner su armamento químico bajo
control internacional
, parecía que la decisión por parte de EE.UU. ya
estaba tomada, y era cuestión de tiempo que Siria fuese atacada.



La propuesta se ha materializado en una resolución aprobada por el Consejo de
Seguridad de la ONU
 el
pasado 27 de septiembre. Esta resolución reafirma “que la proliferación de
las armas químicas […] constituye una amenaza a la paz y la seguridad
internacionales”, y establece la obligación por parte de Siria de colaborar con
la ONU y la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ)
para la localización y pronta destrucción del arsenal químico sirio.

La resolución deja
patente la indignación internacional por el uso de armas químicas el 21 de
agosto de 2013, y subraya que si existen denuncias creíbles de uso de armas
químicas en un futuro, serán investigadas. Se suscribe el acuerdo de la OPAQ
para destruir tanto el arsenal como el proyecto de armamento químico sirio de
la manera más rápida y segura posible, y que todo ello pueda ser estrictamente
verificado.

El
incumplimiento de estos términos
 conllevará
la aplicación de medidas amparadas en el Capítulo VII de la Carta de las Naciones
Unidas
, el cual defiende la
intervención militar, siempre y cuando otros tipos de presiones, como bloqueos
comerciales, de comunicación o transportes, no resulten efectivos.

Finalmente,
contra todo pronóstico, EE.UU. ha aceptado el plan de desarme consensuado
en la ONU, aunque se reserva la potestad para intervenir militarmente en Siria
si no observan avances significativos.

¿Podemos confiar en que se cumpla este acuerdo?


El movimiento del
Kremlin pilló desprevenido al gobierno estadounidense y no ha
tenido más remedio que ceder a la presión y aceptar el acuerdo, aunque
imponiendo una serie de condiciones de tiempo y forma para la entrega del
armamento. La pregunta que nos hacemos muchos es si, además de este
acuerdo, la oposición de Rusia al ataque norteamericano será suficiente
para evitarlo
.
Para EE.UU. el compromiso de Siria de poner
a disposición de la ONU todo su armamento químico representa un escollo en sus
planes más que una oportunidad de paz.
De
hecho, la propuesta rusa, fue posible gracias a una tremenda 
metedura
de pata de John Kerry
.
Ante la pregunta de una periodista de la CBS ‘¿Y Asad ya no puede hacer
nada para evitar el ataque?’, Kerry responde entre socarrón e ingenuo: ‘Bueno,
pueden entregar hasta el último gramo de su arsenal químico a la comunidad
internacional. Pero no lo va a hacer, ni tampoco se puede hacer, obviamente’.
Lo que fue un simple “recurso retórico” de cara a la galería, fue recogido como una
propuesta válida por el Ministro ruso de Exteriores, Sergei Lavrov, y aceptada
de inmediato por el gobierno sirio.
China parece
no importarle demasiado los movimientos de EE.UU. en Oriente Medio, puede que
por el fracaso de intervenciones anteriores. Visto el gran
desembolso económico que supuso Afganistán, que no cambió ostensiblemente la
posición de EE.UU. en la zona, y tampoco consiguieron el control del territorio
para construir el tan anhelado (por las empresas norteamericanas) 
oleoducto del Mar Caspio al Océano Índico, quizá China haya
preferido no oponerse frontalmente por ahora a una intervención. Aunque ha
expresado públicamente su desacuerdo.

Dmitry Medvedev en Siria (2010) [Foto: Kremlin.ru]
Pero Rusia parece
que se mostrará menos flexible. Entre otras cosas, porque tiene intereses vitales en Siria que la caída de Bashar al Asad pondría
en peligro. Irán es el tercer principal opositor a la
intervención, y lleva proveyendo de armamento al gobierno sirio desde el
comienzo del conflicto.

A
pesar de estas y otras oposiciones (muchas desde dentro de EE.UU.), el anuncio por parte de Kerry de
“consecuencias” si Siria no cumple y la beligerante posición de Reino Unido y
Francia
, nos hace pensar que
lamaquinaria de guerra estadounidense puede que todavía no se haya
resignado a parar.

Y llegado el momento de
un hipotético ataque, surgen algunas cuestiones más sin resolver. Veamos. A la
hora de sopesar una intervención de este calibre, con las desestabilizadoras
consecuencias que suelen arrastrar, hay que tener en cuenta todos los factores
que entran en juego. Y un análisis que hemos visto en muy contadas ocasiones,
pero que es de importancia capital para los hechos que puedan suceder, es
la dimensión económica de una operación de este estilo.

El
dispendio de una posible intervención y el techo de deuda


En un
contexto de aparente normalidad económica tras el crack financiero del 2008, la
realidad es que Estados Unidos 
nunca ha estado más endeudado en su historia y que
ya subió el techo de deuda tras un duro debate entre republicanos y demócratas
en el 
Congreso hace tan sólo 2 años.
Si el Departamento
del Tesoro no es capaz de recoger la suficiente cantidad de dinero para
pagar los gastos del gobierno federal, este puede ser autorizado por el
Congreso a endeudarse, es decir, a pedir dinero para pagar el déficit del
presupuesto federal. Antes de 1917, el Congreso autorizaba al Tesoro cada vez
que éste necesitaba pedir dinero, pero es a partir de la Primera Guerra
Mundial cuando el Congreso crea la figura de “techo de deuda”.
Desde entonces el Tesoro puede tomar prestado la cantidad que requiera hasta un
techo de gasto, una cantidad fija (salvo algunas excepciones contadas). Para
cambiar esa cifra máxima de endeudamiento el Departamento del Tesoro tiene que
pedir al Congreso un cambio de legislación y el Presidente tiene que
ratificarla y convertirla en ley. (Fuente: 
Wikipedia
)
Techo de deuda EE.UU. [Fuente: MartinD Wikimedia Commons]
Teniendo
en cuenta el nivel de gasto actual, EE.UU. tiene todas las papeletas
para llegar a su techo de deuda a mediados de octubre
 de este año. Al
menos eso es lo que sostiene un documento del Departamento de Tesorería del 26 de agosto.
No es que haya pillado a nadie desprevenido, pero no se esperaba al menos hasta
2014.

La situación parece
cuanto menos, paradójica. En un momento de gasto desbocado, en el que desde
todos los puntos de vista financieros, EE.UU. está excesivamente
endeudado
, resulta curioso que se piense en empezar una guerra, que por muy
“limitada” que intenten llevarla a cabo, nunca pueden controlar sus
consecuencias y el dispendio que realmente ocasionará un conflicto de este
tipo.
“EE.UU. es el país más
endeudado en la historia de la humanidad” Jim Rogers
En esta tesitura la
pregunta es clara: ¿de dónde sacaría EE.UU. los fondos para financiar
esta guerra?
Existe
una respuesta también evidente: se vuelve a elevar el techo de
deuda 
y la Reserva Federal imprime más dinero, es decir, la misma
jugada que hace un par de años. De hecho, el gobierno estadounidense ya se
ha movido en esa dirección
. Pero existen varios
problemas para que esto suceda. El primero es que a día de hoy, el acuerdo
entre republicanos y demócratas necesario para subir el techo de deuda, está
muy lejano. Más todavía cuando el reciente desacuerdo entre los dos partidos
para la probación de los presupuestos ha provocado un cierre
parcial del Gobierno
.

Y aun
alcanzando un hipotético acuerdo, muchas voces críticas con la política
económica estadounidense, llevan años desaconsejando seguir con el
nivel de endeudamiento actual
 debido
al alto riesgo de quiebra.
Junto
al gran problema de la deuda, que no deja de atormentar a la administración
Obama, se han de tener en cuenta otros factores, como la bolsa. Tanto un
posible desacuerdo en torno al techo de deuda, como la propia intervención en
Siria, previsiblemente provocarían grandes caídas en bolsa, como ya ha sucedido en alguna ocasión. Los
inversores temen que EE.UU. no pueda devolver el dinero que se le ha prestado
si no se llega a un acuerdo sobre el techo de deuda, y tampoco verían con bueno
ojos la intervención militar por la posible subida del precio del petróleo.

La
industria armamentística y el control geopolítico de la zona


A priori, las
consecuencias económicas de involucrase en este conflicto no parecen halagüeñas
para EE.UU. ¿qué otras razones pueden llevarlo a intervenir en Siria?
Soldado sirio [Foto: Wikimedia Commons]
EE.UU.
esgrime razones humanitarias. El uso de armas químicas está
prohibido por el derecho internacional, y se busca una intervención inmediata
sin apenas bajas que derroque a Bashar al-Assad. El planteamiento, de tan
excesivamente optimista, cae en la candidez. Por no mencionar la cuestionable
legitimidad de este argumento, ya que EE.UU. es el país que con más frecuencia ha utilizado armamento químico y bacteriológico
en los conflictos armados. Es por ello por lo que hay quien se inclina más a
pensar que existen causas económicas de importancia para que se decida derrocar
al gobierno sirio precisamente ahora, tras décadas de apoyo diplomático y dos
años de guerra civil.
Sabemos
el enorme negocio que representa la industria armamentística para
EE.UU. Como muestra, señalar que de las diez compañías que más armas producen a
nivel global, ocho son estadounidenses, según el Informe Sipri de gasto militar. EE.UU. gasta en su Fuerzas Armadas más que los 13
países que le siguen por nivel de gasto militar juntos. El gasto militar de
EE.UU. alcanza aproximadamente el 20% del presupuesto federal, lo que nos puede
hacer una idea del peso que la industria armamentística tiene
en la economía estadounidense
. Sin
duda, reactivar este sector es importante para su economía, al igual que
empresas constructoras y contratistas de todo tipo se ven beneficiadas por este
tipo de intervenciones militares.
Despegue de un caza F/A-18F Super Hornet [Foto: DVIDSHUB Flickr Account]
Pero si es este el
camino que va a seguir EE.UU. – sobreendeudar el estado para reactivar
sectores económicos privados
 – la estrategia se revela claramente
insostenible. Es una vieja maniobra de intervención de los estados, sobre todo
en periodos de recesión como el actual. El problema es que, para que funcione,
tiene que existir una retroalimentación en forma de impuestos, y la ‘moda’ por
parte de los políticos (occidentales, no sólo estadounidenses) pasa por
beneficiar a las grandes compañías mediante preferencia en la contratación, y
exenciones de impuestos. Sobre el pequeño contribuyente recae casi toda la
presión fiscal, mientras estas ‘inversiones’ de dinero público no representan
ningún beneficio para ellos.
En
resumen, no queda claro cómo financiaría EE.UU. una hipotética intervención en
Siria, aunque por otra parte, las características de su economía lo convierten
casi en una necesidad, por lo que me inclino a pensar que probablemente se
lleve a cabo de todas formas, y el desembolso se intente rentabilizar
más a largo plazo
, entre otras cosas, mediante el control estratégico de un territorio clave como es Siria.
Se
puede pretender reactivar la industria y con ello de paso reducir el paro,
además de asegurar cuantiosas donaciones a los demócratas de cara a las
siguientes elecciones, pero todo ello a costa de endeudarse hasta
límites desconocidos
 (y con consecuencias también inéditas y
probablemente nefasta para
su economía y la del resto del mundo). Al margen, por supuesto, de las
terribles consecuencias humanas de una intervención militar de estas
características.


Foto de portada: Negociación sobre el déficit y el techo de
deuda, 13 de julio de 2011. 
 whitehouse.gov 

Publicado originalmente en United Explanations el 3 de octubre de 2013.

Algunas perlas de la entrevista en TVE a José Mujica, presidente de Uruguay

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El mes pasado, TVE hizo una entrevista al presidente de
Uruguay, José Mujica, que vale la pena pararse a escuchar.

Quiero destacar algunas frases que dio en la entrevista, que
son pinceladas concretas que nos ayudan a comprender la mentalidad y forma de ser
de este peculiar político. 



Como de costumbre, el veterano y combativo José
Mujica, no defrauda. El que no le conozca probablemente se sorprenda de la
existencia de un político así. Y el que ya le conozca, siempre puede volver a disfrutar de sus reflexiones. 



Quizá no tengas tiempo de ver toda la entrevista pero debajo tienes los puntos principales de la conversación.





Sobre Uruguay

“Mi país es pequeño y está en una esquina importante. Si es
por el mercado van a otros que son más grandes. Entonces nosotros tenemos que
jugar la carta de la seriedad y la seguridad.”

“La crisis de Europa nos afecta porque cayó su poder de
compra.”

Sobre Europa

“Europa tiene una
crisis económica que también es política […] Los sucesos están gobernando a los
hombres y no son los hombres los que gobiernan los sucesos.”
“La política es la lucha para que la mayoría viva mejor, que
no es sólo tener más, sino también ser más feliz.”

Sobre su sobriedad

“No quiero hablar de
la palabra austeridad porque está prostituida en Europa”

“Abogo por una manera
personal de vivir con sobriedad. Porque para vivir hay que tener libertad, y
para tener libertad hay que tener tiempo. Si me preocupo mucho de los cacharros,
de la casa grande, del servicio, de patatín y patatán, no tengo tiempo, me
tengo que ocupar de eso. Y si tengo mucha plata me tendré que preocupar de que
no me roben. Y si despilfarro y gasto mucho es porque estoy viviendo a costilla
del trabajo de otro. Prefiero tener el mayor margen de tiempo disponible para hacer
lo que a mí me gusta, y eso es la libertad. Soy libre cuando hago con mi tiempo
lo que a mí me gusta, me motiva. Entonces, soy sobrio, para tener tiempo. Cuando
tú compras con plata, no estás comprando con plata, estas comprando con el
tiempo de tu vida que tú gastaste para ganar esa plata. Y lo único que no se
compra en la tierra es la vida. Entonces, hay que ser avaro en la forma de
gastarla.”

Sobre los gobernantes

“Las repúblicas vinieron para afirmar que básicamente somos
iguales.”

“Por mucha ínfula que se tenga, y
marquesina, en el cajón marchamos todos. Y no te vas a llevar la plata que
acumulaste de cualquier manera. Me parece que esa es una manera tonta de vivir.”

Sobre el 15M y los movmientos de protesta

“He visto en mi vida eclosiones que después se
disuelven como una nube. […] Hay que construir herramientas colectivas que nos
sucedan. Los mejores dirigentes no son los que hacen más; son los que, cuando
abandonan la escena, queda gente que lo supera con ventaja. A la larga la lucha
tiene que ser colectiva, porque lleva mucho tiempo una política de cambio. […]
Una política de cambio no se crea por los gritos que pegué un día en una plaza.
Hay que construir sistemáticamente con paciencia y esfuerzos colectivos.”   

“Europa ha funcionado como una especie de centro de la civilización
[…] No dejará de ser un centro importante, pero el mundo es múltiple y se está
globalizando. Es muy difícil porque somos esclavos de nuestro estado nacional,
de nuestras visiones, y nos cuesta enormemente ser liberales, entre comillas,
en el sentido civilizatorio, que es aceptar la existencia de otras claves
civilizatorias distintas a la nuestra.”

Sobre el aborto

“Pero ¿quién va a estar a favor del aborto como principio? […]
pero hay un cuadro de mujeres que se ven en la amargura de tener que tomar esa
decisión contra viento y marea […] y toman decisiones más allá de las
discusiones que puedan tener los políticos o los filósofos. Yo creo que reconocer
la existencia de ese hecho, ponerlo arriba de la mesa legalizándolo, nos da la oportunidad
de poder obrar persuasivamente sobre la decisión de esas mujeres, y si hay una
cuestión económica, una cuestión de soledad, una cuestión de angustia, los
hechos nos demuestran que muchas mujeres retroceden y se pueden salvar más
vidas. Lo otro es dejarlas aisladas en el medio de su drama, me parece que es
hipócrita.”

Sobre las legalizaciones emprendidas en Uruguay

“Pertenezco a un país que ya por 1910 discutió el alcohol, y
tomo esta decisión. No se puede evitar que la gente chupe y se emborrache. Entonces
el estado nacionalizó la producción de alcohol, se sabía que se hacía un
alcohol de boca bueno […] y de ahí sacaba recursos para atender la salud pública.
[…] Fue el mismo estado que reconoció la prostitución, porque hay países que no
quieren reconocer. Mi país la organizó […] tiene esa tradición cultural,
mientras en EEUU se montaron la ley seca, mira cómo les fue.”   

Sobre el consumo de marihuana

“El problema no es la marihuana, que es una plaga como toda
adicción. El problema que hay detrás es el narcotráfico. Defendemos que se haga
cargo el estado […] El problema es robarle el mercado al narcotráfico como
mejor manera de combatirlo, la otra opción es lo que pasa, le encontramos un
cargamento, este otro cargamento, les ganamos un montón de batallas y al final,
nos ganan la guerra. Yo no sé si lo que nosotros planteamos puede contribuir a
solucionar el problema. Lo que tengo claro es que 100 años persiguiendo la drogadicción
no dan resultado.”

Sobre los procesos de paz de Colombia y ETA 

“La humanidad
tienen los medios para que podamos solventar nuestros conflictos en paz. Nadie te puede
devolver lo que perdiste en un calabozo. En la vida hay que aprender a cargar
con una mochila de dolor, pero no vivir mirando la mochila, hay que mirar hacia
delante. Los únicos derrotados en el mundo son los que dejan de luchar, de
soñar y de querer.”

Sobre su candidatura al Premio Nobel de la Paz 

“¡Están
locos! Si me dieran un premio de esos sería un honor para el Uruguay, para los
humildes del Uruguay, y para poder arrimar unos pesos más para hacer casitas.
El premio está en las calles de mi país.”

Sobre su figura

“Ahora estoy en esta changuita de presidente que ni pensé
nunca que…pero el juego de la vida se dio así. Pertenezco a una generación que
quiso cambiar el mundo. Fui derrotado, aplastado, pulverizado, pero sigo
soñando que vale la pena luchar para que la gente pueda vivir un poquito mejor,
y con un sentido mayor de igualdad. Y creo que el hombre tiene recursos para
crear un mundo mejor, pero tiene que ser un mundo rico en factores materiales,
pero mucho más rico en cultura y en conocimiento.”


Carabinieri intentan disolver una asamblea de estudiantes en Bolonia y acaban huyendo

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Los estudiantes protestaban en el corazón de la Universidad de Bolonia celebrando una asamblea. Un buen grupo de carabinieri entra en formación para disolver la reunión, pero la respuesta por parte de los estudiantes no es la que esperan. Lejos de acatar la orden, los estudiantes no se dejan intimidar y hacen valer su derecho de reunión, de tal manera que los agentes tienen que salir huyendo para que no les “trague” la marea humana.  

La próxima aplicación del Plan Bolonia o Estrategia Universidad 2015 parece estar en el fondo del malestar de los estudiantes, de la misma manera que se ha venido manifestando desacuerdo a estas medidas por parte de prácticamente toda la comunidad educativa europea.   

Visto en La Mancha Obrera.



La clase política parasitaria

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La
imagen del pasado 25 de septiembre de los diputados parapetados tras un
dispositivo policial ridículamente desproporcionado, mientras decenas de miles
de manifestantes exigían un nuevo proceso constituyente para devolver al
congreso la soberanía del pueblo, es sintomática de la deriva que está tomando
la relación de la ciudadanía con sus representantes.


A los ciudadanos españoles no nos gustan nuestros políticos. No hace falta devanarse los sesos en exceso para darse cuenta de esta realidad.
La ciudadanía sencillamente no se siente representada por sus políticos.


Históricamente el pueblo español nunca ha demostrado mucha
simpatía por sus élites gobernantes, precisamente por su condición de élites y
por mirar por sus
propios intereses
más qué por los intereses públicos, pero los efectos de
la crisis están provocando una separación aún mayor.


Todo aquello a lo que impunemente se han dedicado los
políticos durante estas décadas de democracia -por no perder las costumbres de
las décadas pre democráticas- corrupción, tráfico de influencias, enriquecimiento
a costa del contribuyente, incluso con mayor intensidad actualmente, se les
está volviendo en contra a medida que la ciudadanía sufre las terribles
consecuencias derivadas de esta mal llamada crisis. Y a la hora de buscar un
culpable de esta crisis, todas las miradas apuntan a las elites políticas y
económicas. Aquellos quienes durante décadas han llenado sus bolsillos
llevándonos a esta situación.


Este se podría decir que es el pensamiento del ciudadano
medio independientemente del  espectro
ideológico al que se adscriban, generalizando indiscriminadamente por supuesto,
pero de alguna manera muy interiorizado en la imaginería colectiva de la clase
media baja, el grueso de población del país, y los que están sufriendo con más
intensidad los recortes y ajustes en servicios públicos y sociales.



Razones para pensar así no nos faltan, y en este contexto de
crisis las decisiones y medidas adoptadas los últimos años a favor del sector
privado, especialmente hacia los bancos, y en detrimento de los servicios
públicos, no ayudan precisamente a reducir esa distancia existente entre
ciudadanos y políticos.


[Foto: javiratio Flickr account]
El 25s como símbolo del rechazo a la
clase política.


La imagen del pasado 25 de septiembre de los diputados
parapetados tras un dispositivo policial ridículamente desproporcionado,
mientras decenas de miles de manifestantes exigían un nuevo proceso
constituyente para devolver al congreso la soberanía del pueblo, es sintomática
de la deriva que está tomando el asunto. Para más inri, a estas horas los
diputados estaban votando 3 propuestas importantes: una para el aprovechamiento
de los alimentos descartados por las grandes superficies, otra para la
racionalización y transparencia de las retribuciones de los cargos políticos
electos y una última relativa a la lucha contra el fraude fiscal. Las 3 fueron rechazadas. La segunda
propuesta sobre las retribuciones de los políticos tuvo solo 6 votos a favor.

Entre tanto, el poder adquisitivo ha caído a niveles de hace
27 años
, se baten records
de manifestaciones en las calles, y el gobierno ahora pide rescates para la
banca a la UE que tendremos que devolver los
ciudadanos
durante décadas.


Con este panorama no es de extrañar que en la última medición
sobre intención de voto de Metroscopia
la imagen tanto del gobierno como de la oposición resulte ser demoledoramente
negativa. La gran mayoría desaprueba la gestión de la crisis tanto por parte
del gobierno como de la oposición. El caso español parece, más que una
desconfianza en la política, una desafección
institucional
, esto es, una animadversión de los ciudadanos para con los
organismos que materializan la política y 
las personas que representan a estas instituciones.


La clase política española se gana la peor valoración ciudadana de la
historia de la democracia.


La desafección de los políticos es tanta, que hasta entre
las élites financieras, fielmente protegidas por las élites políticas, se
comienzan a oír voces que censuran la falta de movilidad
y de eficiencia. Se los empieza a considerar una carga demasiado pesada para
que el país despegue y se recupere del azote de la crisis. El sentimiento es
mutuo, los políticos tampoco se fían de las élites financieras.





[Foto: PPCYL Flickr account]


“Las élites extractivas”

El término proviene
de los economistas Daron Acemoglu y James Robinson, y con él describen en su
obra
“Por qué fracasan los países”
a las élites políticas y financieras que se
valen de las rentas del grueso de la población para encauzarlas hacia el
beneficio de unos pocos colectivos privilegiados en lugar de para crear riqueza
en pos del bienestar público.


En un reciente artículo en El País, Cesar
Molinas
propone una teoría de la clase política española haciendo uso de
este concepto. En él explica punto por punto cómo se ha llegado a la situación
en la que estamos y señala a la clase política como culpable de la misma. Estos
grupos cerrados que son los partidos políticos cuyas vías de financiación
presentan todo tipo de dudas, se han especializado en crear complejas redes y estructuras
de captación de fondos públicos para su propio beneficio (a través de
ayuntamientos, cajas de ahorros, las llamadas empresas del sector público…),
creando burbujas intencionadamente a su para que una vez que estallen, sus
consecuencias acaben recayendo sobre el contribuyente. Y de este tipo de élites
hay numerosos ejemplos
en España.


La teoría intenta responder preguntas clave como: “¿Cómo es posible que, tras cinco años de
iniciada la crisis, ningún partido político tenga un diagnóstico coherente de
lo que le está pasando a España?
”, “¿Cómo
es posible que ningún partido político tenga una estrategia o un plan a largo
plazo creíble para sacar a España de la crisis?
” o “¿Cómo es posible que la estrategia de futuro más obvia para España -la
mejora de la educación, el fomento de la innovación, el desarrollo y el
emprendimiento y el apoyo a la investigación- sea no ya ignorada, sino
masacrada con recortes por los partidos políticos mayoritarios?
” y aplica
brillantemente el modelo de Acemoglu y Robinson al panorama político español.


[Foto: PP Madrid Flickr account]

Las listas electorales cerradas y el consecuente sectarismo e
inmovilismo que ha estimulado en los partidos, la revitalización de los
caciques de provincias que se supieron aprovechar de la descentralización
provocada por el modelo de estado de autonomías, el control por parte de los
partidos de las cajas de ahorros, y su incursión en otros ámbitos ajenos a la
política como es el poder judicial o los organismos reguladores de las
distintas industrias, son el caldo de cultivo propicio la creación de una élite
parasitaria, que igual decide qué construir, como quién lo construye y a quién
se presta el dinero.


Las redes de enriquecimiento tejidas por la clase política están
saliendo a la luz, descubriéndose como uno de los principales factores
responsables de la crisis.


El resultado de este escenario es la creación de burbujas:
la más importante, la inmobiliaria, ya por todos conocida. Las recalificaciones
de las administraciones locales y los movimientos de las cajas de ahorros han
sido resultado de la acción directa de la clase política. Pero no ha sido la
única burbuja que ha dejado miles de millones de deuda después de llenar los
bolsillos de unos determinados colectivos. La “burbuja de las renovables”, dejándonos como herencia los precios
energéticos más altos de la UE y un déficit galopante que se va incrementando
año a año, o la “burbuja de las
infraestructuras innecesarias
” (también financiadas por las cajas de
ahorros), son algunos de los ejemplos más significativos de cómo la clase
política ha desarrollado redes de captación de rentas públicas para su propio
beneficio y el de las élites afines.


[Foto: EQUO_ Flickr account]

Una vez agotadas las fuentes de riqueza con el estallido de
las distintas burbujas, el esfuerzo político emprendido se ha centrado en la
defensa de su propia situación de privilegio. Este hecho resulta esclarecedor a
la hora de intentar responder las preguntas planteadas al principio. Realmente
la única finalidad de las élites extractivas es la de conservar a toda costa el
statu quo que les ha permitido enriquecerse. De hecho los millonarios españoles
no parecen estar sufriendo los efectos de los recortes, si no que han aumentado
sus fortunas
durante estos últimos años.



La renovación de la clase política a través de un sistema
electoral mayoritario de listas abiertas se ofrece como un principio de
solución para  superar el trago, de lo
contrario, anticipa Cesar Molinas, la vuelta a la peseta pasará a ser una
realidad más que probable.

La teoría evidentemente admite críticas,
ya que dibuja a las oligarquías financieras como poco menos que víctimas de los
manejes políticos, cuando son estas élites económicas las que presionan
para que las leyes se amolden a sus intereses, y defiende a ultranza un sistema
neoliberal y electoral parecido al estadounidense (con las ventajas y
desventajas que esto supone). Desde luego la tendencia a la desregulación del
sector financiero como también propone no parece una solución, sino más bien una
de las causas del origen la crisis global.



Pero su acierto reside en su sencillez y en la perfecta
adaptación de sus premisas a la realidad política española, así como su capacidad
para explicar los procesos que han generado la situación económica actual. 
Por supuesto como en toda generalización o teoría, no hay
lugar a excepciones individuales, pero nos cuesta encontrar ejemplos de
políticos de no se hayan visto envueltos en estas estructuras clientelistas y
que además no se hayan aprovechado de su funcionamiento, ya sea por acción o
por omisión.



La desafección de los ciudadanos para con los políticos se vuelve cada vez más explícita.

[Foto: Fotomovimiento Flickr account]
Los constantes casos que nos brinda a diario la prensa nacional
y extranjera no hacen sino constatar la naturaleza parasitaria de las élites
españolas. Como ciudadanos estamos observando como la clase política facilita
la evasión de impuestos a las grandes empresas y personalidades, parando
investigaciones incómodas e incentivando amnistías fiscales a las grandes
rentas, a costa de exprimir a las más pequeñas. Algunos de los mayores
defraudadores españoles resulta que son los propios
políticos
.


Entre tanto, las próximas reformas del código penal, parece
que se amoldan al comportamiento tipo de las élites extractivas, ya que entre
otras cosas criminaliza las ocupaciones pacificas e impone durísimas penas para
aquellos que por ejemplo, impidan pacíficamente el desalojo de una vivienda por
parte de un banco o movilicen a los ciudadanos mediante convocatorias en las
redes sociales. Por no hablar de la multa de 6 mil euros impuesta al único convocante
del 25s por “no garantizar la seguridad de la protesta”.


Los ejemplos de cómo los políticos se están dedicando
a mantener su 
statu quo a costa de los ciudadanos podrían llenar un almanaque,
por lo que no sorprende demasiado el desencanto general con la clase política y
sus actuaciones. Aún queda mucho camino por recorrer y las previsiones no son
las mejores. Desde este prisma, parece que la incontenible presión ciudadana
difícilmente tendrá una respuesta positiva entre las élites políticas. 





Esta es la versión completa de un artículo publicado originalmente en United Explanations el 29/10/2012.


¿A quién pertenecen los medios españoles?

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El blog La mirada del mendigo, ha actualizado esta infografía a julio de 2012, después del éxito de la primera en noviembre de 2010. Sin duda un gráfico de referencia que da mucho juego a la hora de explicar determinadas actitudes de los medios.

Me llama la atención el gran número de medios de derechas de nueva creación, casi siempre en propiedad de algún periodista rebotado de medios como la Cope o Antena 3 y empresarios de la construcción. Me pregunto de dónde sacarán tanto crédito en estos momentos de escasez, no puedo imaginármelo. Los demás medios de derechas son de la iglesia, y el crédito en su caso ya sabemos que indirectamente lo consiguen de lo que pagamos los contribuyentes.

El gráfico recoge la escisión de Público de un gran número de sus trabajadores para crear Maspublico o el nuevo diario digital de Ignacio Escolar. Encontramos propietarios y accionistas afamados como Rodrigo Rato, Bill Gates, Carlos Slim o George Soros, cuyas incursiones detrás de los medios de comunicación no son muy conocidas. No pueden faltar los más conocidos en el ámbito de los medios como Berlusconi, Roures o Lara.

Interesante y muy recomendable este trabajado gráfico.

Es Ud. Un Cobarde

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Dependiendo de la fuente que consultes en google, parece que este mensaje proviene de un anónimo que, en alguna fecha entre los años 20 y 30 pagó para que se publicase esta nota en un diario chileno de tirada nacional.

El mensaje no puede estar más de actualidad habida cuenta del asfixiante panorama que se nos avecina en España mientras la clase política se muestra inútil en defender cualquier interés que no sean los suyos propios, extremadamente alejados de los intereses ciudadanos.

El horizonte se complica cuando estos poderes se empeñan en intentar salvar a base de subvención, ayuda, nacionalización, inyección o como se quiera llamar, un sistema financiero catastrófico y en aparente estado de descomposición tal y como lo conocemos. Un sistema que otrora defendía a muerte el ultra-liberalismo como base del bienestar social. Por ahora lo que sí se ha comprobado es que estas políticas y este orden económico sólo han servido al bienestar de las clases dirigentes.

No olvidemos que “dopar” a los bancos corre a cuenta de los contribuyentes. No deja de intrigarme el que la mayoría humilde de este país nos hallemos en este tenso letargo ante el escalofriante y desquiciante paisaje que tenemos ante nuestros ojos.

Esta llamada de atención general, alentando el pensamiento crítico, dirigiéndose directamente al lector de pié, apelando a su responsabilidad como ciudadano y como individuo, podría ser perfectamente válida a día de hoy, y como dice el propio mensaje, es imposible quedarse tranquilo después de haberlo leído.