Spain’s "Indignant" Give Lessons in True Democracy

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Interesante artículo publicado originalmente el pasado viernes 3 de Junio en Common Dreams por María Carrión (no confundir con la Delegada del Gobierno de la Comunidad De Madrid, María Dolores Carrión).
Espero que este tipo de relatos de lo que viene sucediendo estas últimas semanas entre la ciudadanía española se generalice y pueda calar este mensaje aún más a nivel internacional.

http://www.commondreams.org/view/2011/06/03-1

Bonus: posteriormente he visto que también fue publicado en la web de Naomi Klein, aquí dejo el enlace:

http://www.naomiklein.org/articles/2011/06/camp-sol-spains-indignant-give-lessons-true-democracy

La alternativa

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La mayor aportación del llamado movimiento 15M es una alternativa de cambio. La ciudadanía a través de su enfado, propone. Las reformas que consideramos necesarias en el sistema a día de hoy chocan frontalmente con las soluciones que propone ante la crisis una clase política cada vez más distanciada del pueblo.
Sus soluciones pasan por favorecer el negocio de bancos y empresas, evitar a toda costa que los poderes económicos paguen la crisis que ellos mismos provocaron. Esto nos deja a nosotros, los ciudadanos de a pie, como aval de los Estados ante los vaivenes de los mercados. La gestión política que se ha llevado a cabo de la crisis ha venido anteponiendo los intereses de los poderes financieros al de los propios ciudadanos. Cada vez más dinero público para salvar los muebles a entidades privadas. Parecía que esta dinámica que estamos viendo acentuada los últimos años no tenía respuesta en la calle.
Hasta el 15M.
Yo personalmente, no esperaba una reacción así en ese momento. Lo esperaba antes, por ejemplo, con la aprobación de la reforma laboral por parte del Gobierno con la complicidad de los sindicatos. 
En cualquier caso, sucedió así y no de otra manera.
La Casta, haciendo uso del término con el que el periodista Daniel Montero describe y detalla la situación de privilegio de la clase política en nuestro país, ante la reacción que supone el citado movimiento ciudadano, ha escogido diferentes estrategias que ha ido alternando según conveniencia: antes de las elecciones del 22M, condescendencia, e incluso cierta simpatía y elogio hacia el movimiento, en un intento de desviar la atención para no darse por aludidos; después de las elecciones, criticas sin tapujos, intentos de desprestigio del movimiento, y en algunos casos, cargas policiales desproporcionadas que por desgracia todos hemos visto. La carga de los mossos en la Pza. Cataluña le dio un nuevo brío a las protestas, que por aquel momento parecían estar decayendo. Tras este suceso, las reacciones de los políticos a las acampadas han sido de nuevo de cierta condescendencia, conscientes del peligro que tiene desalojar las acampadas para su imagen, ya de por si muy gravemente deteriorada. A día de hoy parece que la estrategia pasa por obviar el cabreo de los ciudadanos.
Se ha perdido la fe en el sistema político, ya no en los propios políticos a los que ya nadie esperaba. La ciudadanía exige cambios. Al fin y al cabo, nunca debemos olvidar que el pueblo es soberano, que los políticos y empleados públicos están al servicio de la ciudadanía y no al revés, y que si el pueblo considera que las clases dirigentes así como el sistema de gobierno están gravemente viciados, se han de establecer los mecanismos necesarios para la depuración del propio sistema político y de sus integrantes.


 

Despertar de una generación

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Pertenezco a una generación que en su mayoría, por primera vez en su vida, experimenta la sensación de una participación política directa.
Pertenezco a una generación que ha nacido ya dentro de un sistema que se considera y se hace llamar democrático. Por mucho que sea una monarquía, no deja de ser parlamentaria.
Pertenezco a una generación que en su mayoría, hemos sido educados en la creencia del mérito como valor, del estudio y del esfuerzo como puerta hacia un futuro digno.
Pertenezco a una generación que ha crecido y ha visto que los valores que nos enseñaron ya no operan en la realidad, y lo que sí que opera de manera efectiva es el amiguismo, el chanchullo y la injusticia.
Pertenezco a una generación que ve que sus esfuerzos físicos o intelectuales no se ven recompensados con un trabajo digno.
Pertenezco a una generación que por regla general, ve muy lejano el poder tener acceso a una vivienda digna, y en algunos – no pocos – casos, ni siquiera tiene la posibilidad de costearse un alquiler que permita una emancipación del hogar paterno.
Pertenezco a una generación que tiene que mirar fuera de nuestras fronteras para poder soñar con un futuro digno y esperanzador.
Pertenezco a una generación que poco a poco va tomando conciencia de sí misma, de sus suertes y de sus desgracias, y que empieza a tener voz propia y exige ser escuchada.
Pertenezco a una generación con una cierta obligación histórica, que no es otra que la de levantarse contra el cariz que viene tomando la situación social, política y económica en nuestro país en los últimos años.
Cuesta hacerse a la idea del alcance de este movimiento ciudadano que ha venido desarrollándose estas últimas semanas. Que yo recuerde no se había visto una reacción política ciudadana tan contundente, a tan amplia escala y de tanto alcance en España en décadas.
Y una vez superada la emoción inicial, asimilado el estupor que en un primer momento me provocaba el que un movimiento de tanto valor y tan necesario hubiese surgido en España (aún me cuesta creer que hayamos servido de ejemplo a otros países por algo bueno), nos encontramos con multitud de incógnitas, y sobre todo, toneladas de trabajo por hacer.
Vuelvo a la idea de la primera frase de este post: la participación directa mediante asambleas en los barrios es una condición sine qua non para que el movimiento 15M siga desarrollándose independientemente de las acampadas. Como muchos ya podemos ver, al menos en el caso de Sol, necesita urgentemente que sea levantada por sus propios habitantes antes de que los problemas internos que se vienen generando se coman al movimiento. Parece que el desmantelamiento voluntario está al caer, esperemos que se produzca sin grandes problemas y se de paso a la presentación de medidas y acciones concretas.