¿Tiene que pagar la ciudadanía las deudas de sus políticos?

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Este artículo fue publicado en dos partes en United Explanations el 11 y 12 de diciembre:

 

El concepto de deuda odiosa y sus antecedentes

La deuda ilegítima u odiosa es una noción de Derecho internacional que últimamente hemos visto relacionada con la situación financiera de España y en general, de los países de Europa más endeudados como Irlanda, Grecia y Portugal. Pero, ¿en qué consiste exactamente?

Se trata de una teoría jurídica que sostiene que la deuda nacional en la que incurre un régimen para propósitos contrarios a los intereses de la propia nación y sus ciudadanos, no debería ser exigible. De acuerdo con esta doctrina, una deuda considerada ilegítima sólo se podría requerir de manera personal a quien la contrajo, y por tanto, el estado que representase no tendría que hacerse responsable de la misma. En estos casos, se considera que los prestatarios han actuado de mala voluntad y a sabiendas del daño ocasionado, lo cual es suficiente para que estos contratos sean nulos legalmente.

Alexander Sack fue el encargado de formalizar esta teoría, y resumió las 3 particularidades que nos sirven para identificar una deuda odiosa:

  • El gobierno del país recibe un préstamo sin el conocimiento ni la aprobación de los ciudadanos.
  • El préstamo se destina a actividades no beneficiosas para el pueblo.
  • Aunque el prestamista está informado de la situación descrita en los puntos anteriores concede el préstamo -normalmente por el alto interés que recibirá-.

Esta doctrina ha sido utilizada como herramienta económica y política en multitud de ocasiones a lo largo de la historia, aunque como veremos, aplicada con distinta fortuna y de desigual manera en función de la posición de la nación que intenta hacer uso de la misma.

Mapa porcentaje deuda pública sobre el PIB, datos 2007 [Fuente: Wikipedia]

Mapa porcentaje deuda pública sobre el PIB, datos 2007 [Fuente: Wikipedia]

Veamos algunos ejemplos de deuda odiosa

Se tiene constancia de numerosas anulaciones generalizadas de deuda en Mesopotamia desde el milenio III a.C. La piedra de Rosetta refleja que también el Egipto de los faraones tenía por tradición liberar al pueblo de sus deudas. Estas políticas solían aplicarse en respuesta al excesivo poder de los acreedores, derivado de intereses desproporcionados y condiciones abusivas. Ocasiones en las que la devolución de la deuda se consideraba imposible en la práctica, no sólo por tratarse de cantidades desmedidas, sino porque su devolución habría generado una merma importante en el capital humano y productivo de la población que afronta estas deudas. Así que muchas de estas condonaciones eran producto de la necesidad que los gobernantes tenían de disponer de su pueblo en plenas condiciones para, por ejemplo, recaudar impuestos o reclutar soldados.

Ya en el s. XIX, José de San Martín proclamó que el pueblo del Perú no debía de pagar su deuda colonial, cuyos fondos fueron usados para apoyar al Virreinato y en contra de sus habitantes. Pedro I de Brasil (posteriormente IV de Portugal) en 1832 se negó a pagar la deuda en la que incurrió su hermano Miguel de Braganza con banqueros extranjeros siendo este último rey de Portugal, aludiendo a que los acreedores sabían que Miguel no era el heredero legítimo. Sucesos similares se dieron en México (1867) con la deuda contraída por el rey Maximiliano I, en Cuba (1898) con la deuda contraída con España, o en Costa Rica (1923) con la deuda en la que incurre su presidente Tinoco Granados; todas estas obligaciones fueron impagadas por servir a los intereses personales de sus gobernantes en lugar de a los intereses de la nación.

Acuerdos Londres

Acuerdo de Londres sobre la deuda alemana en 1953
[Fuente: Wikipedia]

La quita de deuda más famosa realizada en Europa la llevaron a cabo Estados Unidos, Reino Unido y Francia a la República Federal Alemana (RFA) por la deuda generada en el periodo anterior a la Segunda Guerra Mundial. Las deudas privadas de la RFA se redujeron en un 62% tal y como se acordó en Londres en 1953. 

En lo que llevamos de siglo ya hemos presenciado algún que otro caso. Argentina tras el corralito en 2001, ante la imposibilidad de hacer frente a su deuda externa, abrió una investigación que concluyó que su sistema financiero fue manipulado por determinados bancos extranjeros y multinacionales, entre otras cosas, para lavar dinero y saquear recursos y activos. Esta investigación derivó en la mayor suspensión de pagos de un Estado en la historia y la renegociación de las condiciones de pago.

Estados Unidos forzó a Francia y Rusia en 2003 a admitir una reducción del 80% de la deuda iraquí, de la cual eran sus principales acreedores, con la condición de estos de que no fuese nombrado el concepto de deuda odiosa. Este dato nos da una idea del temor que tienen muchos estados acreedores a que se popularice este concepto.

El presidente de Ecuador, Rafael Correa [Fuente: Wikipedia]

El presidente de Ecuador, Rafael Correa [Fuente: Wikipedia]

En Ecuador en 2008, al principio de la presidencia de Correa y tras destinar más del 50% de los recursos del estado al pago de la deuda externa, se hizo un estudio pormenorizado de su procedencia, concluyendo que gran parte de la misma era ilegítima. Se anunció una quita del 70% en bonos de deuda pública, y los mercados acreedores respondieron vendiendo estos títulos a precios muy por debajo de su valor. El gobierno de Correa aprovechó para comprar en secreto parte de estos bonos, lo que le sirvió para reducir considerablemente su deuda real y los intereses a pagar a futuro. 

El caso más reciente se dio en Haití, como consecuencia del terremoto de 2010. La comunidad internacional condonó la enorme deuda externa ante la imposibilidad de recuperar la suma prestada, ya que además se dispuso para el enriquecimiento personal de la familia Duvalier.

Hay que tener en cuenta que, por regla general, la nación que decide condenar una deuda unilateralmente, sufre a cambio en mayor o menor medida un cierto aislamiento internacional como forma de presión, al menos en un primer momento. Pero esta medida sólo se suele poner en práctica en casos extremos de corrupción o de imposibilidad de pago, por lo que, una vez aceptado que la nación prestataria no va a poder afrontar la devolución, los acreedores internacionales intentarán llegar a un acuerdo para recuperar la parte que se haya renegociado devolver. Algunos de los casos anteriores se llevaron a cabo sin apenas respaldo exterior, y en todo caso, ha resultado en un tremendo alivio para las finanzas del estado.

Se suele comparar la doctrina de la deuda ilegítima con el concepto de nulidad de los contratos firmados bajo coacción, ya que en ambos casos, el ciudadano y la nación estarían indefensos antes los desmanes de aquella o aquellas personas que se aprovecharon de estos acuerdos.

Por supuesto, cuanto más favorable sea la posición de poder de una nación, más apoyo internacional recibirá para forzar o evitar una declaración de deuda odiosa. Existen también numerosos casos reclamados y no satisfechos de deuda odiosa. Muchas de estas reclamaciones proceden de países con regímenes totalitarios, -como el caso de Túnez contra los préstamos concedidos a Ben Alí durante los 23 años que estuvo en el poder, y cuyos fondos destinó a su enriquecimiento personal- o de un buen número de naciones del Tercer Mundo. Pero recientemente han surgido demandas de anulación de deuda desde países europeos como respuesta a las exigencias de austeridad a los estados por parte de organismos como el FMI y el BCE. Estos son los casos principalmente de Irlanda, Portugal, Grecia y España.

En estas naciones, organizaciones de todo tipo han solicitado la auditoría de los préstamos solicitados y total transparencia sobre la utilización de estos fondos, así como la declaración de toda deuda que cumpla las condiciones antes enunciadas, como odiosa. Esta opción se propone como alternativa a los recortes draconianos que continúan realizando los gobiernos de estos países con tal de no retrasarse en el pago de la deuda y sus intereses.

Soluciones ante el descontrol de la deuda española

Protestas solicitando un referéndum para esclarecer la deuda odiosa [Fuente: spainrevolution.com]

Protestas solicitando un referéndum para esclarecer la deuda odiosa [Fuente: spainrevolution.com]

En el caso de España, la ciudadanía ha considerado especialmente injusto el despilfarro del que han hecho gala muchos políticos a la hora de gestionar el erario público. Pero la gota que ha colmado el vaso ha sido el tratamiento que ha dado el gobierno a ciertas deudas privadas, especialmente la de las cajas de ahorro y entidades bancarias, que han sido “rescatadas”, o lo que es lo mismo, el estado ha intervenido con dinero público para evitar su quiebra.

Y no es de extrañar el descontento generalizado, ya que desde el punto de vista económico, la aplicación de este tipo de inyecciones de capital público se puede entender como una especie de socialismo para banqueros fracasados. Una nacionalización de la banca, pero sin que pase a pertenecer al estado el ente adquirido, quedando en las mismas manos que provocaron el descalabro. Se socializan las pérdidas de entidades cuyos beneficios en épocas mejores engordaron los bolsillos de sus accionistas.
[Fuente: Gurusblog]

[Fuente: Gurusblog]

Esta opinión ha salido reforzada al conocer que buena parte de los supuestos préstamos directos (hasta el momento, 36.000 millones de euros de un total de 52.000, o 59.000 según otros cálculos) se han entregado a la banca a fondo perdido, es decir, jamás va a retornar a las arcas públicas.

Además de estos rescates, el importe total de las ayudas a la banca no estaría del todo claro (hay un baile de números considerable dependiendo de la fuente), debido en buena parte al ocultismo del gobierno y lo enrevesado de algunas fórmulas de rescate. Como dato, un informe del FMI de julio de este año cifra el total de ayudas del estado español al sector bancario en 246.000 millones de euros desde el 2009 (aunque también existen cálculos mucho más abultados). Es difícil saber qué cantidad de estas ayudas se convierte en deuda pública, pero algunos análisis consideran que, hasta el momento, puede alcanzar la suma de 138.000 millones, equivalente a un 13% del PIB nacional.

El condescendiente trato brindado por el gobierno al sobre-endeudamiento del sector bancario, contrasta con la dureza que emplean las fuerzas de seguridad del estado cuando los entes rescatados hacen efectivas las cláusulas hipotecarias en respuesta a los impagos.El drama de los desahucios no es uno de tantos, ya que afecta de manera negativa y muy directa a la percepción ciudadana de las políticas del gobierno, puesto que el actor principal (la banca) es el mismo que ha recibido ingentes cantidades de dinero público sin el consentimiento de los ciudadanos.

La clase política española ha jugado un papel fundamental en el derroche que ha llevado a la economía al punto donde está. En España la deuda privada supera con mucho margen a la pública. El problema es que buena parte de esta deuda privada pertenece a las cajas de ahorros. Y las
cajas han sido instrumentos financieros manejados a su antojo por políticos y caciques locales, financiando proyectos nefastos e imposibles que han provocado enormes agujeros en los presupuestos públicos.


Encontramos ejemplos de este tipo de megaproyectos fracasados en prácticamente todas las regiones del país: el aeropuerto de Castellón, la “ciudad fantasma” de Seseña, las numerosas y
arruinadas construcciones de Calatrava
, la expo del agua en Zaragoza, el circuito de Fórmula 1 de Valencia, la celebración de la Copa América, la Caja Mágica, las candidaturas olímpicas de la ciudad de Madrid… y estos son sólo algunos de los ejemplos de despilfarro más mediáticos por sus dimensiones económicas y sociales. En la wiki del movimiento 15M, podemos encontrar una recopilación de otros muchos gastos innecesarios y excesivos. Algunas de estas obras faraónicas además están relacionadas con tramas de corrupción, como es el caso del pabellón Palma Arena.

El (des)control de las cajas, el boom de la construcción y las redes clientelares regionales han creado un caldo de cultivo perfecto para la generalización de la corrupción política y empresarial. Estas redes han sido decisivas a la hora de dilatar la burbuja inmobiliaria y forzar su pinchazo.

[Fuente: eduardogarzon.net]

[Fuente: eduardogarzon.net]

Llegados a este punto, nos preguntamos: ¿cumple España con los 3 condicionantes necesarios para declarar su deuda ilegitima?

La economía española ha basado su crecimiento durante su “época dorada” en aumentar descontroladamente su nivel de deuda. Muchos de los ejemplos de gasto desmedido enumerados anteriormente cuadran fácilmente y sin mayor análisis con los requisitos para considerar su financiación ilegítima. Ni respondían a una necesidad, ni se llevaron a cabo con la aprobación de quien finalmente ha soportado los costes, la ciudadanía

Los acreedores de la deuda pública, en un 95% entidades financieras nacionales y extranjeras, eran conscientes del estado de endeudamiento de las administraciones prestatarias y del uso que se iba a hacer de estos fondos. Además hay que tener en cuenta que el dinero prestado por estas entidades, lo han recibido a su vez del BCE, un organismo público, con tipos de interés extremadamente favorables.

Entre tanto, las arcas españolas han presupuestado para 2014 el pago de 37.000 millones de euros tan solo para liquidar intereses de deuda pública. Una deuda que alcanzará el 100% del PIB el año próximo (máximos históricos), en gran medida gracias al traspaso de deuda privada a deuda pública llevada a cabo por los gobiernos de Zapatero y Rajoy (en 2007 estaba en torno al 44%).

¿Qué hacemos?

El libro recientemente publicado “¿Qué hacemos con la deuda?”, nos ayuda a comprender el escenario real de crisis de deuda y las posibles soluciones a adoptar. En una interesante entrevista, Bibiana Medialdea, economista y coautora de este trabajo, defiende una auditoría ciudadana pormenorizada que nos permita diferenciar con la mayor exactitud posible la cantidad de deuda pública que se puede considerar odiosa. Aunque la casuística en este tipo de procesos es muy variada, según podemos leer en la entrevista, tendríamos algunas características comunes a todos ellos. En primer lugar, aunque resulte obvio, si se habla de impago, es porque la parte deudora no puede pagar.

Por otro lado, en función del acuerdo al que se llegue, el resultado del impago puede ser muy diferente. Y finalmente, como puntualizábamos en la primera parte del artículo, la correlación de fuerzas entre estados va a ser determinante en el reparto de pérdidas.
Comedor popular “Er Banco Güeno” situado en una antigua entidad financiera  [Fuente: anticapitalistes.net]

Comedor popular “Er Banco Güeno” situado en una antigua entidad financiera
[Fuente: anticapitalistes.net]

Una crisis de deuda siempre implica algún tipo de impago, por lo que aquello que estaría por decidir no es si se impaga o no, si no cómo se reparten las consecuencias de esas quitas. Además de auditorías a todos los niveles (desde local a nacional) que favorezcan una quita de deuda, Medialdea considera esencial una revisión de las políticas económicas emprendidas para salvar esta situación. El gobierno español ha centrado sus esfuerzos en cumplir con el objetivo de déficit impuesto por la troika y en conservar los beneficios (o evitar las pérdidas) de las grandes corporaciones, en detrimento de los servicios sociales básicos y el crecimiento económico basado en la intervención del estado para fomentar la creación de empleo. Esta decisión nos ha sumergido en un bache económico aún más profundo, a la vez que ha despojado a la ciudadanía de su capacidad de decisión.

Aunque hubiese una voluntad política, los elevados niveles de deuda limitan considerablemente los alcances de las políticas económicas destinadas a la recuperación. Por esta razón, cada vez son más los agentes sociales que reclaman una auditoría ciudadana en España como la solución más justa. Movimientos ciudadanos de todo tipo, como ATTAC, 15MpaRato o la Plataforma de Auditoría Ciudadana de la Deuda, así como algunas organizaciones políticas, como Izquierda Unida o Compromís se han mostrado favorables a esta alternativa, y en muchos casos continúan presionando
para auditar la deuda pública y renegociar lo que corresponda. En el trasfondo de esta discusión está la cuestión de hasta qué punto las obligaciones de deudas contraídas por un estado han de ponerse por encima de la soberanía de su pueblo y el bienestar de las personas. Los ciudadanos deberíamos poder ser partícipes de las decisiones de gasto público, puesto que la administración del mismo representa una parte importante de la soberanía de la que
supuestamente disfrutamos.


Foto de portada: War of wealth bank run [Fuente: Wikipedia]

El techo de deuda y la intervención en Siria

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¿Cómo
pretende financiar Estados Unidos una posible intervención?



La
posible intervención de EE.UU. en Siria, que parecía inminente hasta hace unas
semanas, se ha convertido en un tema de obligado análisis.

A
pesar de las dudas expuestas por algunas personalidades como el profesor y
politólogo belga Pierre Piccinin sobre la
autoría del ataque con agentes químicos
, y
pese a la aceptación por parte del gobierno sirio de la propuesta de Rusia de poner su armamento químico bajo
control internacional
, parecía que la decisión por parte de EE.UU. ya
estaba tomada, y era cuestión de tiempo que Siria fuese atacada.



La propuesta se ha materializado en una resolución aprobada por el Consejo de
Seguridad de la ONU
 el
pasado 27 de septiembre. Esta resolución reafirma “que la proliferación de
las armas químicas […] constituye una amenaza a la paz y la seguridad
internacionales”, y establece la obligación por parte de Siria de colaborar con
la ONU y la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ)
para la localización y pronta destrucción del arsenal químico sirio.

La resolución deja
patente la indignación internacional por el uso de armas químicas el 21 de
agosto de 2013, y subraya que si existen denuncias creíbles de uso de armas
químicas en un futuro, serán investigadas. Se suscribe el acuerdo de la OPAQ
para destruir tanto el arsenal como el proyecto de armamento químico sirio de
la manera más rápida y segura posible, y que todo ello pueda ser estrictamente
verificado.

El
incumplimiento de estos términos
 conllevará
la aplicación de medidas amparadas en el Capítulo VII de la Carta de las Naciones
Unidas
, el cual defiende la
intervención militar, siempre y cuando otros tipos de presiones, como bloqueos
comerciales, de comunicación o transportes, no resulten efectivos.

Finalmente,
contra todo pronóstico, EE.UU. ha aceptado el plan de desarme consensuado
en la ONU, aunque se reserva la potestad para intervenir militarmente en Siria
si no observan avances significativos.

¿Podemos confiar en que se cumpla este acuerdo?


El movimiento del
Kremlin pilló desprevenido al gobierno estadounidense y no ha
tenido más remedio que ceder a la presión y aceptar el acuerdo, aunque
imponiendo una serie de condiciones de tiempo y forma para la entrega del
armamento. La pregunta que nos hacemos muchos es si, además de este
acuerdo, la oposición de Rusia al ataque norteamericano será suficiente
para evitarlo
.
Para EE.UU. el compromiso de Siria de poner
a disposición de la ONU todo su armamento químico representa un escollo en sus
planes más que una oportunidad de paz.
De
hecho, la propuesta rusa, fue posible gracias a una tremenda 
metedura
de pata de John Kerry
.
Ante la pregunta de una periodista de la CBS ‘¿Y Asad ya no puede hacer
nada para evitar el ataque?’, Kerry responde entre socarrón e ingenuo: ‘Bueno,
pueden entregar hasta el último gramo de su arsenal químico a la comunidad
internacional. Pero no lo va a hacer, ni tampoco se puede hacer, obviamente’.
Lo que fue un simple “recurso retórico” de cara a la galería, fue recogido como una
propuesta válida por el Ministro ruso de Exteriores, Sergei Lavrov, y aceptada
de inmediato por el gobierno sirio.
China parece
no importarle demasiado los movimientos de EE.UU. en Oriente Medio, puede que
por el fracaso de intervenciones anteriores. Visto el gran
desembolso económico que supuso Afganistán, que no cambió ostensiblemente la
posición de EE.UU. en la zona, y tampoco consiguieron el control del territorio
para construir el tan anhelado (por las empresas norteamericanas) 
oleoducto del Mar Caspio al Océano Índico, quizá China haya
preferido no oponerse frontalmente por ahora a una intervención. Aunque ha
expresado públicamente su desacuerdo.

Dmitry Medvedev en Siria (2010) [Foto: Kremlin.ru]
Pero Rusia parece
que se mostrará menos flexible. Entre otras cosas, porque tiene intereses vitales en Siria que la caída de Bashar al Asad pondría
en peligro. Irán es el tercer principal opositor a la
intervención, y lleva proveyendo de armamento al gobierno sirio desde el
comienzo del conflicto.

A
pesar de estas y otras oposiciones (muchas desde dentro de EE.UU.), el anuncio por parte de Kerry de
“consecuencias” si Siria no cumple y la beligerante posición de Reino Unido y
Francia
, nos hace pensar que
lamaquinaria de guerra estadounidense puede que todavía no se haya
resignado a parar.

Y llegado el momento de
un hipotético ataque, surgen algunas cuestiones más sin resolver. Veamos. A la
hora de sopesar una intervención de este calibre, con las desestabilizadoras
consecuencias que suelen arrastrar, hay que tener en cuenta todos los factores
que entran en juego. Y un análisis que hemos visto en muy contadas ocasiones,
pero que es de importancia capital para los hechos que puedan suceder, es
la dimensión económica de una operación de este estilo.

El
dispendio de una posible intervención y el techo de deuda


En un
contexto de aparente normalidad económica tras el crack financiero del 2008, la
realidad es que Estados Unidos 
nunca ha estado más endeudado en su historia y que
ya subió el techo de deuda tras un duro debate entre republicanos y demócratas
en el 
Congreso hace tan sólo 2 años.
Si el Departamento
del Tesoro no es capaz de recoger la suficiente cantidad de dinero para
pagar los gastos del gobierno federal, este puede ser autorizado por el
Congreso a endeudarse, es decir, a pedir dinero para pagar el déficit del
presupuesto federal. Antes de 1917, el Congreso autorizaba al Tesoro cada vez
que éste necesitaba pedir dinero, pero es a partir de la Primera Guerra
Mundial cuando el Congreso crea la figura de “techo de deuda”.
Desde entonces el Tesoro puede tomar prestado la cantidad que requiera hasta un
techo de gasto, una cantidad fija (salvo algunas excepciones contadas). Para
cambiar esa cifra máxima de endeudamiento el Departamento del Tesoro tiene que
pedir al Congreso un cambio de legislación y el Presidente tiene que
ratificarla y convertirla en ley. (Fuente: 
Wikipedia
)
Techo de deuda EE.UU. [Fuente: MartinD Wikimedia Commons]
Teniendo
en cuenta el nivel de gasto actual, EE.UU. tiene todas las papeletas
para llegar a su techo de deuda a mediados de octubre
 de este año. Al
menos eso es lo que sostiene un documento del Departamento de Tesorería del 26 de agosto.
No es que haya pillado a nadie desprevenido, pero no se esperaba al menos hasta
2014.

La situación parece
cuanto menos, paradójica. En un momento de gasto desbocado, en el que desde
todos los puntos de vista financieros, EE.UU. está excesivamente
endeudado
, resulta curioso que se piense en empezar una guerra, que por muy
“limitada” que intenten llevarla a cabo, nunca pueden controlar sus
consecuencias y el dispendio que realmente ocasionará un conflicto de este
tipo.
“EE.UU. es el país más
endeudado en la historia de la humanidad” Jim Rogers
En esta tesitura la
pregunta es clara: ¿de dónde sacaría EE.UU. los fondos para financiar
esta guerra?
Existe
una respuesta también evidente: se vuelve a elevar el techo de
deuda 
y la Reserva Federal imprime más dinero, es decir, la misma
jugada que hace un par de años. De hecho, el gobierno estadounidense ya se
ha movido en esa dirección
. Pero existen varios
problemas para que esto suceda. El primero es que a día de hoy, el acuerdo
entre republicanos y demócratas necesario para subir el techo de deuda, está
muy lejano. Más todavía cuando el reciente desacuerdo entre los dos partidos
para la probación de los presupuestos ha provocado un cierre
parcial del Gobierno
.

Y aun
alcanzando un hipotético acuerdo, muchas voces críticas con la política
económica estadounidense, llevan años desaconsejando seguir con el
nivel de endeudamiento actual
 debido
al alto riesgo de quiebra.
Junto
al gran problema de la deuda, que no deja de atormentar a la administración
Obama, se han de tener en cuenta otros factores, como la bolsa. Tanto un
posible desacuerdo en torno al techo de deuda, como la propia intervención en
Siria, previsiblemente provocarían grandes caídas en bolsa, como ya ha sucedido en alguna ocasión. Los
inversores temen que EE.UU. no pueda devolver el dinero que se le ha prestado
si no se llega a un acuerdo sobre el techo de deuda, y tampoco verían con bueno
ojos la intervención militar por la posible subida del precio del petróleo.

La
industria armamentística y el control geopolítico de la zona


A priori, las
consecuencias económicas de involucrase en este conflicto no parecen halagüeñas
para EE.UU. ¿qué otras razones pueden llevarlo a intervenir en Siria?
Soldado sirio [Foto: Wikimedia Commons]
EE.UU.
esgrime razones humanitarias. El uso de armas químicas está
prohibido por el derecho internacional, y se busca una intervención inmediata
sin apenas bajas que derroque a Bashar al-Assad. El planteamiento, de tan
excesivamente optimista, cae en la candidez. Por no mencionar la cuestionable
legitimidad de este argumento, ya que EE.UU. es el país que con más frecuencia ha utilizado armamento químico y bacteriológico
en los conflictos armados. Es por ello por lo que hay quien se inclina más a
pensar que existen causas económicas de importancia para que se decida derrocar
al gobierno sirio precisamente ahora, tras décadas de apoyo diplomático y dos
años de guerra civil.
Sabemos
el enorme negocio que representa la industria armamentística para
EE.UU. Como muestra, señalar que de las diez compañías que más armas producen a
nivel global, ocho son estadounidenses, según el Informe Sipri de gasto militar. EE.UU. gasta en su Fuerzas Armadas más que los 13
países que le siguen por nivel de gasto militar juntos. El gasto militar de
EE.UU. alcanza aproximadamente el 20% del presupuesto federal, lo que nos puede
hacer una idea del peso que la industria armamentística tiene
en la economía estadounidense
. Sin
duda, reactivar este sector es importante para su economía, al igual que
empresas constructoras y contratistas de todo tipo se ven beneficiadas por este
tipo de intervenciones militares.
Despegue de un caza F/A-18F Super Hornet [Foto: DVIDSHUB Flickr Account]
Pero si es este el
camino que va a seguir EE.UU. – sobreendeudar el estado para reactivar
sectores económicos privados
 – la estrategia se revela claramente
insostenible. Es una vieja maniobra de intervención de los estados, sobre todo
en periodos de recesión como el actual. El problema es que, para que funcione,
tiene que existir una retroalimentación en forma de impuestos, y la ‘moda’ por
parte de los políticos (occidentales, no sólo estadounidenses) pasa por
beneficiar a las grandes compañías mediante preferencia en la contratación, y
exenciones de impuestos. Sobre el pequeño contribuyente recae casi toda la
presión fiscal, mientras estas ‘inversiones’ de dinero público no representan
ningún beneficio para ellos.
En
resumen, no queda claro cómo financiaría EE.UU. una hipotética intervención en
Siria, aunque por otra parte, las características de su economía lo convierten
casi en una necesidad, por lo que me inclino a pensar que probablemente se
lleve a cabo de todas formas, y el desembolso se intente rentabilizar
más a largo plazo
, entre otras cosas, mediante el control estratégico de un territorio clave como es Siria.
Se
puede pretender reactivar la industria y con ello de paso reducir el paro,
además de asegurar cuantiosas donaciones a los demócratas de cara a las
siguientes elecciones, pero todo ello a costa de endeudarse hasta
límites desconocidos
 (y con consecuencias también inéditas y
probablemente nefasta para
su economía y la del resto del mundo). Al margen, por supuesto, de las
terribles consecuencias humanas de una intervención militar de estas
características.


Foto de portada: Negociación sobre el déficit y el techo de
deuda, 13 de julio de 2011. 
 whitehouse.gov 

Publicado originalmente en United Explanations el 3 de octubre de 2013.

Sobreendeudamiento

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Para ayudarnos a entender la verdadera dimensión del problema del sobreendeudamiento de los estados, que está provocando, por ejemplo, que hayan saltado las alarmas sobre Grecia o Italia y su solvencia, o que hace poco más de dos meses, EEUU admitiese que si no subían el techo del gasto no asegraban el poder hacer frente a sus pagos, en la web Kleptocracy han desarrollado un par de infografías que consiguen que nos hagamos una idea de la magnitud del problema en EE.UU. de un sólo vistazo.

La primera de ellas representa visualmente el volumen de deuda asimilado por EEUU por segundo, minuto, hora, día…y así sucesivamente hasta el año entero, de acuerdo con el presupuesto aprobado para 2011.

La segunda infografía nos muestra literalmente el “tamaño” de la deuda nacional acumulada por EE.UU., una estimación de 15 trillones americanos o 15 billones en castellano ($15.000.000.000.000) para final del 2011. Como podemos ver en usdebtclock.org, la estimación está resultando bastante exacta (US National Debt).

Realmente impresionante es la imagen de los pasivos no financiados (unfunded liabilities) ascienden a 114,5 billones de dólares ($114.500.000.000.000). En la actualidad esta cifra ya ha superado los $116 billones.

Money as Debt: la deuda como principal fuente de creacción del dinero

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Un buen amigo me recomendó este documental animado, muy en la línea de los últimos post sobre documentales que entran a analizar el mundo financiero y explican las causas de la crísis de la deuda actual. Está escrito, dirigido y producido por Paul Grignon, un artista y director canadiense. Money as Debt: el título se podría traducir como “Dinero como Deuda”, y viene a resumir la idea del documental de que el dinero se crea en base a la deuda en lugar de a la riqueza.A pesar de estar hecho con muy poco presupuesto, lo cual reslta evidente desde el minuto 1, en absoluto importa ya que nos explica de manera muy didáctica en qué se basa el sistema monetario y cómo se ha ido desarrollando históricamente hasta nuestros días. La importancia del tema que trata y el acertado enfoque divulgativo y reivindicativo compensa con creces su escasa calidad técnica. La idea que intenta trasmitir cobra más credibiidad si tenemos en cuenta que el documental es de 2006, 2 años antes del estallido de la burbuja financiera en EE.UU., y que en cierta manera predice una crisis de estas características de la que estamos viviendo.

Contrasta que el asunto sea algo tan evidente y de tan gran alcance con la forma en la que es obviado por los medios de comunicación y la opinión pública. Tomando prestada la cita de Marshall McLuhan con la que se cierra el documental: “Sólo los pequeños secretos necesitan ser protegidos. Los grandes se mantienen en secreto por la incredulidad pública“.




Aquí podréis encontrar una transcripción del documental para quien guste de analizar las explicaciones más en profundidad.









Aunque el documental no está exento de polémica, y sus conclusiones se presentan de una manera un tanto difusa a mi entender, no deja de ser un must see en toda regla para entender la cara oculta del sistema financiero.